En busca de la Inmortalidad

Gloria  Trujillo

Spa 436 Nuevos medios en la cultura Latinoamericana

Craig Epplin

Trabajo Final

En busca de la singularidad

Con la explosión de la tecnología electrónica, nuestro mundo, históricamente analógico, se ha convertido en un mundo digital. Internet, este espacio inorgánico, efímero y bidimensional existe en un lugar indeterminado. El producto directo de esta interacción humana virtual es la cibercultura. A través de la expansión acelerada y continua de las tecnologías de la información junto con los avances tecnológicos aplicados directamente al ser humano, a nuestra mente y al medio-ambiente, podremos hablar de la perpetuación de la consciencia humana, proceso por el cual satisfaremos nuestra necesidad de entender nuestra presencia en el planeta y consolidar nuestra inmortalidad.

La revolución tecnológica en la que vivimos ha hecho que nuestro mundo haya pasado de ser un mundo analógico a un mundo digital en un plazo de tiempo relativamente corto. La constante innovación de la tecnología ha dejado obsoletos millones de objetos que componían nuestras vidas. Por ejemplo, nuestros abuelos a lo mejor escuchaban música a través de la radio, nuestros padres a través de LPs y cintas de cassette; algunos de nosotro usamos hasta hace poco estas cintas cassette y de la noche a la mañana descubrimos el CD, y del CD al minidisc, y del minidisc al USB-drive, y del USB-drive a la memoria en la Nube. Pero el que los objetos se haya quedado obsoletos significa que hayan desaparecido de nuestras vidas. Como vemos en la obra de Tania Candiani, “Cinco variaciones de circunstancias fónicas y una pausa,” la tecnología analógica se utiliza y entremezcla con la digital para crear arte. Vemos esto en la obra “Órgano,” la cual está compuesta por elementos analógicos como la máquina de escribir y otros digitales como el teclado del órgano en sí. Vemos también la misma entremezcla entre lo analógico y lo digital en “pausa,” en donde la parte analógica es efectuada por el escribano que escucha, interpreta y teclea la historia que Mario Bellatin cuenta y la representación digital del proceso cuando para capturar el proceso se muestran dos pantallas que enfocan cosas diferentes en cada momento dentro de un mismo marco. Se puede inferir a partir de estos dos ejemplos que una vez el objeto analógica ha quedado obsoleto su uso práctico no desaparece completamente, pero alcanza un nuevo uso: el artístico.

Con la desconexión oficial de la tecnología analógica alrededor del mundo hemos visto un incremento exponencial en la producción de información y de datos. La creación de la base de datos que Manovich describe como “la colección estructurada de datos” (Manovic 218), la creación de algoritmos sofisticados y el continuo desarrollo y avance de las tecnologías de almacenamiento ha permitido que no haya límite físico que impida la continua producción, distribución y almacenamiento de los mismos. De hecho, de esta idea se puede inferir que la estructura misma de internet está constituida en sí en forma de base de datos con enlaces que se pueden copiar de una página web a otra. Por ejemplo, el blog Las afinidades electivas – Las elecciones afectivas, que recoge las contribuciones poéticas de autores argentinos, está estructurado a modo de base de datos. Manovich va más allá, sugiriendo la existencia de una Nueva Vanguardia que no se asemeja a la Vanguardia de los años veinte y que en palabras del mismo, “inventó todo un conjunto de nuevos lenguajes formales que aún usamos hoy en día” (2003). La vanguardia de nuestro mundo digital se centra en cómo se accede a estos datos y cómo se pueden manipular, además de encontrar nuevos usos de los antiguos medios que se utilizan  en la creación de nuevos proyectos. Por ejemplo, con la combinación de elementos mediáticos (imagenes, sonidos, etc.) y su manipulación dan origen a obras como las de Doménico Chiappe, Tierra de extracción, en las que el usuario se involucra en la creación de su propia narrativa al poder elegir a través de una serie de enlaces, como se desarrolla la novela. Vemos también el mismo proceso en la Colección de Literatura Electrónica publicada compilada por la Organización de Literatura Electrónica, la cual recoge proyectos de variados artistas para crear narrativas interactivas que combinan diferentes niveles de organización e interacción.

Pero,¿Podemos atribuirle un nombre a este proceso frenético, en el que todo humano con una conexión a internet participa?, ¿a qué se debe esta creación masiva y constante de datos? y si es así, ¿existe algún motivo ulterior que nos lleva a participar de manera compulsiva? Se puede empezar a contestar estas preguntas de manera paulatina. Para empezar, de la creación global masiva de datos en proyectos como los vistos anteriormente se puede deducir el nacimiento de un nuevo concepto que trasciende a la realidad física en la que vivimos, este nuevo concepto no es otro que el de la cibercultura. Como Arturo Escobar apunta en su ensayo “Bienvenidos a Cyberia. Notas para una antropología de la cibercultura,” publicado en la Revista de Estudios Sociales, la antropología define el término de la cibercultura como el estudio de las “construcciones y reconstrucciones culturales en las que las nuevas tecnologías están basadas y a las que a su vez ayudan a tomar forma” (Escobar 2005). La cibercultura al igual que su hermana sanguínea, la Cultura, no es algo inherentemente obvio a primera vista, ya que cada usuario de internet está demasiado envuelto en la misma, al igual que cada participante de una de las miles de culturas mundiales no es consciente de las particularidades y de las idiosincrasias de las mismas. Estas se ponen de relieve cuando el usuario tiene la oportunidad de contrastar su propia cultura con otras adyacentes o con las que haya entrado en contacto. A día de hoy este proceso es más común, pero sigue siendo tumultuoso y confuso. Pondré como ejemplo a algún ciudadano mundial que no haya entrado en contacto con otras civilizaciones, ya sean algunas de las que todavía siguen existiendo en Papúa Nueva Guinea o en el Amazonas, tribus que continúan viviendo de manera aislada. Supongamos que por pura casualidad uno de estos ciudadanos entra en contacto por primera vez con otro ciudadano de otra cultura. Es en ese primer contacto social el que pone de relieve las diferencias culturales entre ambos individuos. De la misma manera, la cibercultura, cuyo carácter es global, puede contrastarse con cualquier cultura física de un país, proceso mediante el cual podemos deducir las particularidades y las idiosincrasias de la misma. Aunque es importante apuntar, que la cibercultura, al ser global, incondicionalmente compartirá rasgos con cada una de las culturas globales que cada usuario aporta. Tal y como Escobar apunta en su ensayo, “la cibercultura debe ser entendida como el campo de fuerzas y significados, en el cual esta compleja producción de sentidos de vida, de trabajo, y de lenguaje, toma lugar.”

Es aquí cuando podemos responder la segunda pregunta planteada en el anterior apartado, ¿a qué se debe esta creación masiva y constante de datos? La creación masiva y constante de datos no es otra cosa que el reflejo directo de los pensamientos del usuario plasmados en los medios digitales. En otras palabras, no es otra cosa que la conciencia del usuario. Cuando miramos con curiosidad a cada una de estas entradas dejadas por cada uno de nosotros, podemos cuestionar lógicamente la validez de esta premisa, ya que cada una de estas entradas en sí no capturan la conciencia absoluta de cada usuario. La conciencia de cada usuario se va plasmando poco a poco con cada entrada. Estas entradas van evolucionando de la misma manera que el usuario va evolucionando. Lo interesante es que una vez recogidas varias entradas de un usuario, sumadas a las entradas de todos los usuarios globales que participan en internet, podemos hablar de una conciencia global, multilingüe y diversa que recoge todas las características de cada una de esas culturas en un mejunje cibernético apoteósico.

Es aquí cuando se puede responder a la tercera y última pregunta, ¿existe algún motivo ulterior que nos lleva a participar de manera compulsiva? La respuesta es sí, aunque sea difícil de reconocer e incluso de discernir debido a nuestra relación próxima en este proceso participativo de creación cibercultural. La respuesta reside en nuestra innata necesidad de reproducirnos. Aquí señalaré, el concepto de reproducción apunta a nuestra necesidad de dejar huella, de ser recordados, de dejar parte de nosotros en la historia de la humanidad, no como el proceso de mezclar genes y crear un nuevo ser. Esta necesidad puede ser referida también como nuestro ímpetu de ser inmortales. ¿Y qué mejor manera de conseguir la inmortalidad una vez nos falla el cuerpo físico, que formando parte de una conciencia virtual digital? El autor futurista, inventor y director del departamento de ingeniería en Google, Raymond Kurzweil, ha publicado una serie de libros como “La singularidad está cerca”, “La era de las máquinas espirituales” y ”Cómo crear una mente” que hablan de la fusión de entre humano y máquina. Con la serie de avances tecnológicos que Kurzweil describe, como “la aceleración continua de las tecnologías basadas en la información, la habilidad tecnológica de compartir dicha información de manera instantánea, la integración de nanorobots con el cuerpo humano, en la mente humana y en el medio-ambiente” (Kurzweil 2013), es posible discernir la perpetuación de la conciencia humana en el futuro cercano y con ello habremos alcanzado nuestra necesidad de ser inmortales.

Trabajos citados

Cinco variaciones de circunstancias fónicas y una pausa. Tania Candiani. Portland State University, 2013. Internet resource.

http://cincovariaciones.com/2013/01/31/mario-bellatin-en-pausa/

La Vanguardia Como Software. Manovich, Lev. Universitat Oberta de Catalunya, 2003. Internet resource.

http://www.uoc.edu/artnodes/espai/esp/art/manovich1002/manovich1002.html

Doménico Chiappe, Tierra de extracción. Portland State University, 2013. Internet resource.

http://www.domenicochiappe.com/pg_d_2a.html

Las afinidades electivas – Las elecciones afectivas blog. Portland State University, 2013

http://laseleccionesafectivas.blogspot.com/

Escobar, Arturo. “Bienvenidos a Cyberia. Notas para una antropología de la cibercultura *.” Revista de Estudios Sociales 22 (2005): 15+. Academic OneFile. Web. 12 Dec. 2013.

Document URL

http://go.galegroup.com.proxy.lib.pdx.edu/ps/i.do?id=GALE%7CA166238736&v=2.1&u=s1185784&it=r&p=AONE&sw=w&asid=cde88d14154542c98f3297cdef41e485

Kurzweil, Accelerating Intelligence. Essays. 12 de Diciembre del 2013.

Internet resource.  http://www.kurzweilai.net/singularity-q-a

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