SPA 344 – Nancy Morejón – Mujer negra Y Madrigal para cimarrones.

imgresPoetisa Cubana

Mujer negra

Todavía huelo la espuma del mar que me hicieron atravesar.

La noche, no puedo recordarla.
Ni el mismo océano podría recordarla.
Pero no olvido el primer alcatraz que divisé.
Altas, las nubes, como inocentes testigos presenciales.
Acaso no he olvidado ni mi costa perdida, ni mi lengua ancestral
Me dejaron aquí y aquí he vivido.
Y porque trabajé como una bestia,
aquí volví a nacer.
A cuanta epopeya mandinga intenté recurrir.

                        Me rebelé.
Su Merced me compró en una plaza.
Bordé la casaca de su Merced y un hijo macho le parí.
Mi hijo no tuvo nombre.
Y su Merced murió a manos de un impecable lord inglés.

                        Anduve.
Esta es la tierra donde padecí bocabajos y azotes.
Bogué a lo largo de todos sus ríos.
Bajo su sol sembré, recolecté y las cosechas no comí.
Por casa tuve un barracón.
Yo misma traje piedras para edificarlo,
pero canté al natural compás de los pájaros nacionales.

                        Me sublevé.
En esta tierra toqué la sangre húmeda
y los huesos podridos de muchos otros,
traídos a ella, o no, igual que yo.
Ya nunca más imaginé el camin a Guinea.
¿Era a Guinea? ¿A Benín? ¿Era a
Madagascar? ¿O a Cabo Verde?
Trabajé mucho más.
Fundé mejor mi canto milenario y mi esperanza.
Aquí construí mi mundo.

                        Me fui al monte.
Mi real independencia fue el palenque
y cabalgué entre las tropas de Maceo.
Sólo un siglo más tarde,
junto a mis descendientes,
desde una azul montaña.

                        Bajé de la Sierra
Para acabar con capitales y usureros,
con generales y burgueses.
Ahora soy: sólo hoy tenemos y creamos.
Nada nos es ajeno.
Nuestra la tierra.
Nuestros el mar y el cielo.
Nuestras la magia y la quimera.
Iguales míos, aquí los veo bailar
alrededor del árbol que plantamos para el comunismo.
Su pródiga madera ya resuena.

Este poema de Nancy Morejón refleja la trayectoria histórica de la mujer negra desde su llegada a Cuba y su activa participación en la rebelión contra el poder colonizador y las instituciones dominantes responsables del tráfico y trato de esclavos en la Perla del Imperio. Este poema hace referencia al pasado mestizo de cuba y la contribución del conjunto de esclavos que hicieron de la isla lo que es. La voz poética no solo habla de la mujer esclava y de su trayectoria, sino de su papel como madre de toda Cuba.

Madrigal para cimarrones

La cabeza y las manos colgadas, llameantes,

burlando el rastro del Perseguidor.

Los cuerpos sudorosos se lanzan a la manigua húmeda.

Qué belleza tan dura tienen sus corazones,

sobre sus machetes, como sobre ramales,

anidan palomas y jutías,

y el tiempo de sol

y el tiempo de luna,

y el tiempo de la voluntad

haciéndolos renacer como a niños,

como a dulces niños de una libertad ya conquistada.

Este poema de Morejón habla acerca de la dualidad humana de aquellos esclavos perseguidos, por un lado resalta el aspecto violento de los mismos en  “la cabeza y las manos colgadas” que nos habla del embrutecimiento sufrido debido a la esclavitud, por otro lado vemos un renacer una vez que la libertad se ha consolidado. Además vemos simbología naturalista (palomas, y jutías) que me hacen pensar que este ser perseguido es parte del ambiente natural de cuba, y que con su libertad conquistada, vuelve a formar parte de su espacio natural de una manera más equilibrada. El machete no es solo es símbolo de la liberación de estos esclavos, sino que también es la fuente de la que surge todo (el tiempo del sol, el tiempo de la luna y la el teimpo de la voluntad anidan en ellos)

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