EScribieNdo Libre: Te cruzaste en mi camino

Creo que he escrito suficiente ultimamente en este blog como para darme cuenta de lo impersonal que es. Me gusta la escritura, escribo infinitamente mientras vivo pero nunca tengo lápiz, papel or computadora cuando se me ocurren los mejores pensamientos. Estos ocurren en soledad y me hacen sonreír. A veces soy consciente de mi felicidad y soy consciente de que para otros debo ser un bicho raro que camina sonriendo sin ningún motivo aparente. Me dan ganas de silvar, saltar y mi corazón está a punto de estallar. Parece mentira lo poco que hace falta para provocar esta reacción en mi. Por ejemplo, el solo echo de poder ir a clase, el echo de estar en la universidad, crea en mi una felicidad infinita. Disfruto de los comentarios de mis compañeros. Me permiten ver lo que estamos estudiando desde un ángulo ajeno, el cual es intrínsecamente interesante. Me gusta ver como mi entendimiento se va transformando. A veces me doy cuenta de que el ambiente en el que uno crece realmente determina la lente por la cual miramos el mundo y que a pesar de las 5,401 millas que me separan de mi lugar de nacimiento y país de origen todavía a día de hoy tengo que esforzarme por derribar barreras de pensamiento obsoleto. Es por esto por lo que tengo que volver a mirar al señor Cucurto. La idea de las cartoneras me pareció super interesante. No meparecieron para nada cutres, ya que permiten que la gente entre en contacto directo con la fabricación de libros y estos adquieran una nueva dimensión: la de obra artesanal. Claro que todo está en el gusto, pero me parece algo realmente interesante… nuevos escritores desconocidos al alcance de la mano. La solución más democrática y más social. Y, ¿qué hay del taller? ojalá hubiera más talleres comunitarios. Toda esta exposición a cosas nuevas ha vuelto a despertar en mi la sed de crear, de manualizar (nueva palabra que me he inventado) objetos con los cuales no tenía tanta relación, ahora puedo crear mi propio libro.

Voy a aprovechar en este espacio para hablar también de Goodman, y su escrito The Earworm. Goodman nos dice:

You’ve been infected by an earworm: a tiny microbe or rather micro-riff– a spiriling, coiled vibrational loop. Later today it will be spending your money while you’re singing its tune.

Con estas breves palabras Goodman introduce el concepto de este virus inorgánico de carácter musical que infecta hasta al más insospechado ser humano. Estas palabras me hacen pensar en una condición básica necesaria para que esto ocurra. Debemos ser completamente inconscientes de haber sido infectados por este gusano musical que se a internado en nuestra materia gris. Pero ¿a caso no somos seres conscientes de lo que hacemos?, ¿somos realmente tan vulnerables como propone Goodman?,¿dónde queda nuestra auto-determinación, si es que alguna vez tuvimos una?

No cabe duda del poder que ejerce la música en nuestra psichis, pero me es difícil creer que sea tan poderosa como para condicionarnos a comprar algo inmediatamente después de haber escuchado a nuestro pequeño gusano musical.  Aunque creo que cierto que nuestra exposición repetida a esos pequeños gusanos musicales sumados a otras experiencias sensoriales positivas ulteriormente nos coacciona a comprar.

Es interesante el ver los limites de la ética humana. Goodman describe Muzak como “el mejunje creado por doctores, músicos y expertos de marketing, cuyo objetivo era el de estimular la productividad y la moral de los empleados y al mismo tiempo generar un rubor pacificante de comodidad en el consumidor, representado por este insidioso agente diabólico músico.” (Pido disculpas de antemano, si de manera no intencional, no he capturado lo que Goodman quería decir aquí). Pues bien, lo que en teoría era simplemente una idea plasmada en un papel, vive de forma cibernética y está al alcance de todos. MUZAK no solo es un concepto en una película alternativa de hace catapún chinpún. Y muy claramente te lo dicen… “Stir the Senses… Stimulate the Sales”. ¡Alguien se está haciendo rico a cuesta nuestra! Me dan ganas de gritar.. me dan ganas de crear ese casco anti-MUZAK del que hablé en la clase, el cual podría ser muy bien el siguiente:

Anti-muZak

Anti-muZak

Este casco anti-muZak es como un condón cerebral que podrá protegernos de todas Enfermedades de Transmisión Musicales o ETMs… Y por si esto no fuera suficiente, he aquí, un antídoto por si acaso ya hemos sido infectados…

Ahi, como voy a echar de menos esta clase…

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